Cara & Alex
Alex & Esteban
Cara & Alex
Cara Singleton conoció a Alex Matijas y al novio de éste, Esteban, en 2011, mientras visitaba a sus padres en su casa de San Miguel de Allende, un pueblo situado en una colina al norte de Ciudad de México. Alex era el vecino de al lado de los padres de Cara, el contratista que estaba remodelando su casa y un nuevo amigo de la familia. Profesionalmente, él aseguraba ser un reconocido arquitecto en México, con un título de UCLA. Socialmente, era carismático y pronto se convirtió en un amigo cercano y confidente de Cara y su madre. Asombrosamente, Alex compartía muchos de los intereses de Cara, especialmente la “cacería” de antigüedades. Esto fue varios años antes de que Cara y sus padres se dieran cuenta de que Alex había estado defraudándolos desde un principio, y que su repetida promesa de “siempre pueden confiar en mí, somos como familia” estaba muy lejos de ser cierta.
Beachfront
The Lagoon
Building site
En 2012, Alex propuso que él y Cara iniciaran un negocio en el prometedor pueblo de Todos Santos. Ellos construirían dos casas de igual tamaño y valor en dos terrenos, propiedad de él, a orilla del mar, manteniendo los costos bajos al compartir mano de obra y materiales. Esto era especialmente atractivo, porque Alex dijo que los dueños del exclusivo resort Flora Farms querían los derechos exclusivos para rentar las villas a sus huéspedes para una experiencia culinaria a orillas del mar. El esposo de Cara estaba renuente, pero Cara estaba tan entusiasmada, que él terminó aceptando y ella inició la “oportunidad de su vida”. Según sus propias palabras: Es una sociedad perfecta. Él no puede costear construir dos casas solo, y nosotros no sabemos cómo construir en México”.
Getting Started
Cara's Antiques
Building
El Contrato: Alex dijo que el proyecto le costaría a Cara $168,000 por un terreno, más $500,000 por su casa de unos 200 metros cuadrados. Cara entregó un pago inicial de $50,000 por el terreno, y el balance sería financiado hasta completar el proyecto. Alex estableció un plan para la casa y le pidió a ella que le transfiriera los fondos a una cuenta bancaria del HSBC, a nombre de su hermano, para mantener los fondos separados de la cuenta personal de Alex.
El título de la tierra sería transferido a un fideicomiso bancario en un banco mexicano, un proceso que, según Alex, tomaría hasta nueve meses. Él insistió en que iniciaran el proceso de inmediato, ya que la temporada de huracanes estaba comenzando, y si esperaban, él no podía garantizar que estaría disponible. Cara cedió y le transfirió un pago inicial de US$235,000 en febrero de 2013, con la intención de establecer el fideicomiso lo más pronto posible.
Mientras que Alex supervisaba la construcción, Cara compró mobiliario en Los Ángeles. Ella gastó US$40,000 adicionales en muebles y envío. Cara y Alex hablaban y se comunicaban regularmente por correo electrónico y Alex aseguraba que la construcción iba bien. Para noviembre de 2013, Cara le había transferido US$516,436, el pago completo de una casa lista para mudarse.
Cara's House
Inside Cara's House
Alex's House
Cara, su esposo y sus padres visitaron Todos Santos para Acción de Gracias de 2013. Allí se encontraron con Alex y su novio Esteban en el lugar de la construcción y quedaron conmocionados con lo que encontraron. La elaborada casa de Alex, de casi 400 metros cuadrados estaba casi terminada. La casa de Cara era un simple cascarón de bloques, de unos 150 metros cuadrados, con piso de tierra, sin electricidad ni drenaje. Los trabajadores estaban acampando en casa de Cara, por lo que no se podía trabajar en la casa.
Alex de pronto se volvió frío como el hielo. Le molestaba que Cara estuviera preocupada, él juraba que ambas casas eran del mismo tamaño y le dijo que ella solo debía confiar en él. Esteban les pidió que entendieran que Alex estaba teniendo un mal día.
Ellos se fueron de México desalentados y confundidos. Estaban conmocionados, no sabían cómo reconciliar la discrepancia entre los hechos y su amistad.
Alex, por el contrario, montó una ofensiva. En enero de 2014, envió un correo electrónico exigiendo US$265,000 adicionales para terminar la casa de Cara, aun cuando Cara ya le había pagado en su totalidad los US$500,000 y un poco más. Él quería un total de US$782,000 o todo el trabajo se detendría.
Cara at Site
AmeriMex Realty
Arrows point to Cara's Antiques
Cara tuvo que aceptar que el amigo en quien había confiado había urdido una estaba desde un principio. Ella hizo avaluar su casa, su valor era de US$76,000.
Luego ella averiguó que Alex no era el propietario de los terrenos. El título estaba a nombre de John Moreno, un abogado de Todos Santos, cuya familia es propietaria de la compañía de bienes raíces AmeriMex.
Cara viajó a Todos Santos a confrontar a Alex. Cuando fue a la propiedad, Esteban la atacó, destrozó su teléfono celular y la amenazó con “enviarla a casa en pedacitos”. John Moreno le dijo que no podía entrar a la propiedad. Alex vigilaba desde el balcón de su casa ya terminada, y amoblada con las antigüedades de Cara.
En mayo de 2016, Cara se enteró de que Alex estaba anunciando la más grande de las dos casas por US$2,000,000 con AmeriMex Realty. Las flechas en la foto del interior apuntan a los muebles que Alex le robó a Cara.
Cara descubrió que ella no es la única víctima de Alex. Tiene pruebas de:
Court Case
Filing with Police
Locked off property
Cara decidió luchar por la justicia, y contrató a un abogado que se especializa en ayudar a estadounidenses que poseen bienes raíces en México.
El caso todavía está en fase de descubrimiento. John Moreno y Alex aparentemente tienen numerosos contactos en el sistema que los ayudan a evadir citatorios y a hacer el proceso más lento. Cara ha viajado a México en numerosas ocasiones para el caso en el juzgado.
Alex niega que Cara alguna vez le haya dado dinero. Ella tiene los registros detallados de las transferencias electrónicas internacionales y está consiguiendo documentación certificada de los fondos que él recibió.
¿Y qué es lo que quiere Cara? Ella quiere su dinero y mobiliario de vuelta y ser capaz de superar esta pesadilla emocional y financiera. También quiere ayudar a otras víctimas. Consiguiendo que se haga justicia para ella, espera alentar a otros a que den la pelea y que su caso ayude a hacer a Todos Santos un lugar más seguro para otras personas que quieran construir casas allí.
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